Por Andrea Mineko
Siento mi cuerpo tan estrecho,
es imposible que pueda contener tanta agua.
Dentro mío se agitan los siete mares,
incrédulos, enojados, tristes se mezclan,
se erectan en olas incontenibles en mi pecho,
y después se derraman chiquitos por mi cara,
nunca alcanza esa precipitación para aquietar mi alma.
Igual me contengo, no me rebalso.
Camino por cualquier calle como si no pasara nada,
sorprendida de no deshacerme en millones de lágrimas
y quedar ahí hecha charquito
y reflejando la luna y la muerte y la vida temblando.
Ahora ya sé todo de la lluvia.
Pintura de Mukyo Samuzora
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