Por Ángela San Lorenzo
Convengamos que los últimos cuentos de Marcela Serrano, novelista y escritora chilena, no son material para la discusion academica. Pero, Dulce enemiga mía es un libro para ejercitar la emoción y el recuerdo, es un recorrido al interior de historias que nos pueden llevar al mundo interior de las mujeres.
Las protagonistas de estas simples historias son desde una ingenua mochilera que se prende de la mirada de Mohamed y finaliza en Ciudad del Este embrollada en un caso delictivo, como Ana María a quien el estómago se la da vueltas de horror burgués cuando ve con tanto descaro a cientos de mujeres peleando por la despenalización del aborto ante la violación de una niña de trece años; así se van sucediendo las historias de tantas mujeres que nos remiten de inmediato a aquel libro que nos ayudó a viajar hasta Guatemala, en una reivindicación de la amistad entre mujeres, quien después de recorrer las páginas de “Antigua vida mía”, no soñó con conocer precisamente la ciudad donde Cayetana se encontró a sí misma, o quien una vez finalizada la lectura de “El albergue de las mujeres solitarias” no deliró en que le cayera del cielo un subsidio e intentar reunir a esas almas maltratadas, a las mal acariciadas.
Vale la pena acercarse a “Dulce enemiga mía” no como relleno para la maleta de las vacaciones sino para un sacudón al alma.
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