Por Revista Furias
Norma, una típica ama de casa de los años ’50, se está preparando para el té de cada domingo. Mientras se ve a sí misma en el espejo, un torbellino de deseo la transporta a otro mundo donde sus sueños y fantasías cobrarán vida. Todos los sueños que tuvo y no realizó se enfrentan y danzan consigo misma.
Podemos afirmar que con E X I T, las redes sociales cumplieron un rol fundamental al momento de conocer a estas mujeres, pues fue en un intercambio virtual como conocimos su trabajo. Después de su colaboración y participación en el evento que realizamos por los 3 años de la revista, hablamos con sus directoras, María Belén Arena y María Celeste Gadea, para que nos cuenten la génesis del proyecto, los cambios con respecto a la primera temporada y las implicancias de llevar este trabajo adelante. “Lo más significativo de este proyecto es explotar la sexualidad femenina latente en la danza, cuestionarla, retorcerla, llevarla al extremo y tal vez en algún punto comenzar a entenderla”, nos cuenta Belén.
¿Cómo nace este proyecto y quiénes lo forman?
María Celeste Gadea: El proyecto no nació como lo que es hoy. Todo comenzó en los pasillos del IUNA mientras hacíamos tiempo entre clases con Belén. Hablamos sobre proyectos, deseos de bailar y que uno siempre espera a que lo llamen o a quedar seleccionado en una audición. Nosotras no íbamos a esperar más, Belén tenía una idea. De esa idea formaron parte en un primer momento 12 bailarines. Sabíamos que queríamos trabajar desde el punto de vista femenino, cuestionando lo que le pasa a la mujer desde la mujer, su sexualidad y poder explotar la relación entre las mujeres en escena. Pero lo que habíamos llegado a armar no tenía la forma de E X I T aún. El 2011 fue un año de prueba, con respecto a nosotras mismas frente a lo que significa montar una obra, construirla ladrillo a ladrillo sin ayuda financiera. Al final quedamos 5 y empezamos a dar a luz a E X I T.
María Belén Arena: La idea y el concepto que promueve esta obra nació de cuestionarnos qué papel tiene la sexualidad de la mujer en la danza al momento de bailar con otra mujer. Notábamos que en la danza, el hombre y la mujer o incluso el hombre y otro hombre contaban notoriamente con una tensión sexual bien explorada, mientras que cuando dos mujeres bailan esta se reprime o, en tal caso, se explota lo menos posible (una mujer con otra mujer en la danza generalmente tienen un rol de «amigas», mientras que en hombre-mujer u hombre-hombre existe una tensión sexual aceptada). Lo que más nos interesa es explotar la sexualidad femenina en la danza y utilizar la represión como impulso para movernos.
Van a empezar con la segunda temporada, ¿cuáles fueron las devoluciones que tuvieron? ¿Hay algún cambio respecto de la primera?
MBA: Me impactaron algunas reacciones de personas que se manifestaron algo sacudidas e incomodas por el tema que aborda la obra.
MCG: Afortunadamente tuvimos críticas muy reflexivas, sobre todo de gente mayor, lo que nos asombró bastante y nos emocionó mucho. El público no se quedaba callado, había una necesidad de hablar de la obra que nos hizo sentir muy felices. Se dio la comunicación entre la gente y la obra. En cierta forma creo que vieron algo en el espejo que les hizo un guiño.
Siempre hay aspectos que profundizar en cuanto a la composición y como intérpretes. Con respecto a la primera, sí, hay cambios coreográficos. Sobre todo, algo decantó en nosotras y comenzamos a adentrarnos más en lo que le pasa al espectador con la obra y a lo que nos pasa cada día más a nosotras frente a la misma y entonces de ahí derivaron esos cambios, distintas elecciones pero que no modifican la esencia de la obra.
¿Para ustedes cuál es la importancia de incorporar la danza en la obra de teatro?
MBA: Creo que la palabra (teatro) tiene una fuerza tan impresionante como el movimiento (danza) y que, potenciados, podemos crear obras de danza con mucha más poesía, u obras de teatro con mucho más cuerpo, creo que se logra así la armonía entre las artes escénicas. También nos resultó interesante explorar en qué momentos es necesario hablar en escena, y en qué momentos es necesario callar y completar (o no) el sentido con el movimiento.
MCG: Para mí la danza, el teatro y la música son disciplinas que no se pueden separar. El cuerpo es uno solo y creo que es bueno usarlo en todas sus posibilidades. Más que bueno, necesario, indispensable. La interpretación va a proveerse de lo que requiera para alcanzar su potencialidad. Si necesita danza, la tendrá, si necesita de la palabra, también.
¿Qué es para ustedes lo reflejado?
MBA: Para mí lo reflejado es una proyección compleja formada por todas las frustraciones de una mujer reprimida y censurada por sí misma. Lo reflejado consiste en sus peores miedos, sus terrores y sus asuntos pendientes.
MCG: En la obra, lo reflejado es todo lo que Norma ve de sí misma, aquello que los demás no pueden ver. Sus secretos, sus deseos más profundos que la aterran y la paralizan. El concepto central está íntimamente relacionado con la frustración del personaje, el querer desahogar todo aquello que la detiene frente al espejo. Hay algo de Norma que se ve, pero es más profundo lo que no sale a la superficie. Algo que puede o no escapar de la fantasía. Habrá que ver lo que le pasa a Norma…
Además de las directoras, que también son intérpretes, forman parte del proyecto Ángeles Santorun, Natalia Manrique y Salomé Bazán y, Marcela López como asistente de dirección.
E X I T segunda temporada estará en el Espacio Cultural Pata de Ganso (Pje. Zelaya 3122) todos los sábados de julio y agosto a las 21 hs.









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