Por Revista Furias
Adele Laurie Blue Adkins, más conocida como “Adele”, nació el 5 de mayo de 1988, hoy es una de las cantantes británicas más reconocidas y exitosas. Tiene en su haber un total de 8 premios Grammy y si los números son indicativos de éxito no son nada malos los que esta joven británica tiene sumados.
Hija de madre soltera, creció en Tottenham, Inglaterra y se graduó en el año 2006 en la Escuela Británica de Performances Artísticas. De niña siempre le gustó cantar y ya a los catorce años tocaba la guitarra y el clarinete. Dueña de una voz difícil de olvidar, los entendidos la catalogan como una mezzosoprano, los no tan entendidos simplemente se dejan traspasar por su soul tan poderoso y emocionante.
Uno de sus secretos para el éxito es que todos sus temas están basados en hechos reales y en gente real. Su gran hit “Someone like you” lo escribió para un ex novio que se casó luego de finalizada su relación con ella. Es así que su vida privada y su vida escénica están íntimamente vinculadas, no sólo por propia decisión, sino también por consecuencia del tremendo éxito que implicó una exposición pública abrupta y exacerbada en algunas ocasiones. Su padre, Mark Evans, que abandonó a Adele a los 3 años de edad, vendió su historia al periódico inglés The Sun, una de las publicaciones más amarillistas del país británico, para sacar provecho de la fama de su ahora reconocida hija.
Adele, es una chica común, sin curvas forzadas por el gimnasio o las cirugías, su vida es vertiginosa, llena de excesos, el cigarrillo y el alcohol la acompañan a diario, su emotividad a flor de piel, su transparencia al expresarla, es lo que la hace hoy estar en la cima de un mercado que generalmente inventa a sus estrellas, las arregla y perfecciona de acuerdo a leyes de consumo que en su mayoría obedecen más a lo artificial que a lo auténtico y genuino; eso es lo que esta chica hoy vino a imponer, el triunfo de quien apela a otros recursos, viene a demostrar que no se agotó lo natural, sino que por el contrario sigue allí, sólo hay que cederle el espacio.
Me encanta Adele, su estética, su voz! ay!!! cuantas quisiéramos cantar así!