Aborto legal para no morir

Compartir

Osvaldo Bayer y su postura sobre el aborto.

Por Susana Salina

 

“La mujer es la dueña de su cuerpo y debe decidir qué hacer con él”.

 

Pasado el 8M, el escritor Osvaldo Bayer rememora la lucha de las mujeres desde su famosa historia “Las putas de San Julián”, y nos ofrece su mirada sobre las situaciones de violencia actuales a las que las mujeres y personas gestantes estamos expuestas ante la ilegalidad del aborto.  

 

En “El Tugurio”, vivienda de Don Osvaldo Bayer bautizada así por su homónimo Soriano, se respira un microclima. De la puerta para afuera, el calor sofocante hace presentir la inminente tormenta y, de la puerta para adentro, las murallas de libros abren camino hacia un fuego, no uno cualquiera, sino aquel que “arde la vida con tantas ganas que no se puede mirarlo sin parpadear…”.

 

Ese fuego tan especial tiene 91 años y -aún a costa del exilio- logró desterrar a los asesinados de “La Patagonia rebelde”, develar la apasionada historia de “Severino Di Giovanni”, reivindicar la lucha de los pueblos originarios por recuperar sus tierras en “Historia de la crueldad argentina”, “Awka Liwen” pero, sobre todo, rescató la valentía de “Las putas de San Julián”. En esta última, el historiador cuenta lo sucedido el 17 de febrero de 1922, luego de la matanza de 1.500 peones.

 

“Había llegado el momento del descanso para los soldados. Luego de tanta tensión venían las ganas de no hacer nada, venían las ganas del sexo. Fusilar había salido bastante bien… quien más quien menos se acordaba de la cara de miedo de los chilotes al morir, la cara de rabia de los gallegos, de las muecas trágicamente irónicas de los anarquistas alemanes, rusos y polacos cuando estaban frente a los pelotones de soldados argentinos. El teniente coronel Varela les había aflojado un poco la disciplina. Buen tipo este Varela, con gestos paternales hacia sus soldados al permitirles ir a los prostíbulos para que se sacaran el gusto y lo acumulado entre tanto macho. Se reunió a los soldados, se les hizo poner en posición de descanso, se les explicó que iban a ir a prostíbulo en tandas. En San Julián se avisó a Paulina Rovira, dueña de la casa de tolerancia “La Catalana”, que salió a explicar algo insólito: las cinco putas del quilombo se niegan. Los conscriptos lo toman como un insulto, una agachada para los uniformes de la Patria. Todos, en patota, tratan de meterse en el lupanar. Pero ahí salen las cinco pupilas con escobas y palos y los enfrentan al grito de “¡asesinos! ¡porquerías!”, “con asesinos no nos acostamos”. El alboroto es grande. Los soldados pierden la batalla y se quedan en la vereda de enfrente. Los insultos siguen: “porquerías, cabrones mal paridos”. Los nombres de las cinco mujeres que tuvieron ese gesto de rebelión eran: Consuelo García, 29 años; Angela Fortunato, 31 años; Amalia Rodríguez, 26 años; María Juliache, 28 años y Maud Foster, inglesa, 31 años. La actitud de valentía de estas mujeres fue el único homenaje a tantos obreros fusilados.”

 

Esa tarde del 23 de marzo Osvaldo Bayer rememoró las luchas de las mujeres y resaltó el gesto heroico de las cinco trabajadoras sexuales, historia que fue recuperada en una obra de teatro brindada en el Cervantes: “En aquella oportunidad, como ahora, las mujeres dueñas de sus cuerpos, decidieron qué hacer con él. Por supuesto que semejante ofensa hacia los machos de la Patria tuvo sus consecuencias, fueron detenidas, presas en un calabozo. Había que darle escarmiento a semejante libertad de decisión. Las mujeres tienen razón en su reclamo: alcanzar la igualdad, hermosa palabra. Aunque, a fuerza de tanta lucha, han crecido mucho en cultura, principalmente, y en el ejercicio de la sociedad como gobernanta y política; aún no se ha llegado a la igualdad por el machismo que dominó y domina a la sociedad. A pesar que la mujer reaccionó y poco a poco fue recuperando espacios de acción, todavía falta para que esa equidad se cumpla, por ejemplo todo lo referido al sexo, y nuestro deber es acompañarlas. Es necesario que ellas tengan leyes que defiendan su voluntad. La mujer es la dueña de su cuerpo y debe decidir qué hacer con él. Estoy absolutamente apoyando la lucha de las mujeres y, sobre todo, la despenalización del aborto. Estoy a favor de la vida, no quiero que más mujeres mueran por no contar con una ley que las contenga”, concluyó Osvaldo.

 

A la espera del debate parlamentario, cada día se suman más figuras públicas reclamando por el derecho a la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

 

Commentarios de Facebook

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ceres Elementos Naturales
borde gris top
Contenido relacionado
Contenido relacionado
Las marcas del fuego

Las marcas del fuego

La crisis climática genera más frecuentes y más extensas temporadas de incendios forestales, y la Patagonia es una de las regiones más golpeadas. En marzo de 2021 una tormenta de fuego en Chubut cambió la vida de miles de personas. Andrea Depetri es una de ellas