Desde España #YoSiTeCreo, juicio a “La manada”.
Por Sara Porras Sánchez (*)
El jueves 26 de abril a las 13:00 se procedía a la lectura pública de la sentencia del conocido como el juicio a “La manada”. Más de 20 meses después de la denuncia se pone fin a uno de los procesos más mediáticos y controvertidos a los que hemos asistido en una mezcla de incredulidad, rabia e indignación.
Cinco hombres, entre los cuales se encuentra un militar y un guardia civil, entran en un portal con una mujer que acaba de cumplir 18 años. Dentro, la violan entre todos, realizan prácticas que consideran vejatorias para la víctima en cuestión, lo graban en video y al terminar le roban el teléfono móvil para dificultar el que ella pudiera buscar ayuda. La mujer es encontrada por una pareja de policías que declaran hallarla en estado de shock y le acompañan a un hospital donde se corroboran las agresiones y abusos que dice haber sufrido.
No fue suficiente su palabra, ni los informes forenses, ni el testimonio de la policía, ni los videos encontrados en los teléfonos de los violadores. Tampoco lo fueron los mensajes que los agresores intercambiaron por whatsapp en los que se hablaba de conseguir burundanga -también conocida como droga de la violación- o de cómo cada vez que salían de fiesta practicaban sexo grupal con mujeres que estaban en estado de semiinconsciencia y de lo cual aportaban pruebas gráficas por ese terrorífico grupo al que tuvieron a bien llamar “la manada”. Dichos mensajes, muestra incontestable de premeditación y demostración de un patrón reiterado de comportamiento, no fueron admitidos durante el juicio por considerar que no tenían relación con el hecho que se juzgaba. Sí fue sin embargo admitido como prueba, un dispositivo de seguimiento que los violadores le pusieron a la víctima días después del ataque donde alegaban demostrar que la agredida estaba mintiendo porque, si hubiera sido violada por cinco hombres, dicha mujer no continuaría con su vida. Este dispositivo fue presentado como prueba y fue admitido el hecho de que ella continuara asistiendo a la universidad o caminando sola por la calle.
Llegadas a este punto, los movimientos feministas reaccionaron rápida y rotundamente. El mismo día que se conocieron estos hechos no hubo calle o plaza en todas las grandes ciudades de España que no fuera tomada por la indignación. Salimos a protestar pero también a abrazarnos fuerte, a dejar claro que nosotras sí le creíamos, que no estaba sola y que en ese juicio se nos estaba juzgando a todas.
En un acto de sentencia totalmente bochornoso, se hacía público que los 5 violadores serían absueltos por el delito de violación y condenados por abusos. Este hecho no sólo supone una rebaja considerable de la pena, sobre todo es un mensaje hacia todas nosotras. Triste justicia la de un país en el que se apresuran en condenarte por un tweet y en absolverte por violar a una mujer.
Las calles volvieron a llenarse de rabia y de dolor pero también de certezas. A poco más de un mes de una histórica huelga feminista que paralizó el país durante 24 horas y monopolizó el debate público durante semanas, vinieron los jueces a darnos la espalda. Esta sentencia es un ataque contra todas nosotras porque en ese juicio no se juzgó a “la manada”, se le juzgó a ella.
Las calles se llenaron de certezas, si el estado no nos defiende, tendremos que defendernos nosotras y que no quepa ninguna duda de que no vamos a seguir permitiendo que nos violenten y agredan impunemente.
(*) Militante del Movimiento Feminista de Madrid
Imagen: Ilustración Antifascista (Chile)
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