Entrevista A Rosamaría Valdivieso y Martín Gómez de Espacio Abierto, Perú
Por Valeria Tellechea
Luego de la marcha del #12A y el trabajo continuo que realizan diferentes organismos no gubernamentales en Perú, el aborto intenta una vez más ser tema de agenda parlamentaria. Sin embargo, esta problemática que afecta a millones de mujeres en todo el mundo, al parecer será una vez más relegada.
Espacio Abierto es un pequeño colectivo que, hace ya casi 2 años, ejerce su derecho a organizarse, a crear y tomar los muros como un espacio de comunicación popular, empoderamiento colectivo y recuperación de los espacios públicos. Además utilizan el audiovisual como una forma de recoger la voz de lxs nadies -como diría Galeano- el medio para seguir haciendo resistencia frente a los grandes medios en los que nuestra voz no es oída. Rosamaría Valdivieso y Martín Gómez nos cuentan acerca de la situación actual sobre la interrupción del embarazo en casos de violación.
¿Cómo es la situación actual de Perú sobre el debate y legalización del aborto?
M: La situación actual hoy es el debate de despenalización del aborto en caso de violación sexual, en realidad es una de las dimensiones que se ha podido debatir en el Congreso de La República pero que, lamentablemente ha sido rechazada, además que no existe un proyecto de ley que legalice el aborto en su totalidad. Está penado por la ley con 8 años de prisión efectiva para la abortista y 6 años para la persona que lo realice. En el Perú el debate pasa por conservadores y la Iglesia Católica que el año pasado, en marzo del 2014, organizaron una marcha pro vida, obviamente cuestionando el aborto y a quienes defienden el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Aquí existe una gran presión por parte de la Iglesia Católica, a pesar de ser un Estado Laico, depende mucho de la postura eclesiástica, como si estuviera amarrado con el gobierno, imponiendo de esta manera su posición, a sabiendas que en la realidad muchas mujeres mueren por abortos mal realizados. Esta es una verdad que se intenta pasar por alto, en la ciudad de Lima existen muchos lugares donde se realizan abortos ilegales, la mayoría en malas condiciones; existe también un gran estigma a quienes lo practican.
Por el lado del movimiento feminista que en los últimos años ha crecido de manera sorprendente, se han realizado diferentes campañas pro aborto, la más conocida es Déjala Decidir, pero éstas han sido catalogadas de asesinas, de locas, de histéricas y difamadas en el sentido de que reciben dinero de ONG´s, aunque en verdad diariamente según encuestas y datos recogidos por diferentes organizaciones pro derechos de la mujer, se practican mil abortos inseguros, casi 371,420 al año.
Existe el aborto terapéutico como forma legal, pero se da en casos extremos cuando la vida de la embarazada está en peligro, pero es un protocolo médico que en realidad no saben cómo realizarlo debido a la gran controversia que existe, esta medida fue aprobada en el 2014 bajo estrictas características para su realización, para variar sigue en el ojo de la tormenta.
¿Cómo respondió la sociedad en general luego de la marcha?
RM: #12A fue la primera movilización en Perú para exigir la despenalización del aborto en caso de violación sexual. En Lima, se vienen realizando plantones frente al Congreso cada martes mientras se realizaban los debates. Es complicado estar frente a un estado profundamente patriarcal -como la sociedad limeña y peruana- sin ser reprimidas por la policía entre burlas y pequeños debates callejeros donde la religión impone su postura.
La marcha, agrupó a mucha más gente de la que esperaba ver y además la organización de grupos y colectivos con acciones creativas le dio un matiz diferente. Durante el recorrido se volvía a escuchar: ‘si no quieres que te violen, no vistas así’ o ‘bien que les gusta’, una sociedad ajena a una realidad latente, donde cada vez más mujeres y sobre todo niñas son obligadas a tener unx hijx producto de una violación, negándoles el derecho a decidir sobre sus cuerpos y vida.
A pesar de que la policía quiso detener la movilización alegando que no había permiso para entrar a la Av. Abancay, donde se ubica el Congreso, se logró pasar el contingente policial en pequeños grupos, para poder así llegar al Congreso, pasando entre los buses en hora punta, se logró que lxs manifestantes lleguen y accionen frente al Congreso de la República, donde se tuvo que hacer el aguante frente a las bombas lacrimógenas y la tanqueta de agua. Sin embargo fue una movilización creativa, aguerrida, que nos afirma un futuro en las calles, hasta lograr la despenalización del aborto en casos de violación.
Actualmente, ¿existe algún proyecto de ley para que sea tratado el aborto en casos de violación?
M: Sí pero fue rechazado en primera instancia en un debate sumamente decepcionante por parte de la postura pro vida, que realmente dejó en claro su posición patriarcal frente al derecho de la mujer de decidir sobre su propio cuerpo. Estos congresistas pretenden aprobar en el pleno un nuevo Código Penal con una NUEVA SANCIÓN EFECTIVA para las mujeres violadas que interrumpen su embarazo: jornadas de servicio comunitario. Acá no importa la realidad, el Perú es el país donde existen más casos de violación sexual y el 53 por ciento de limeños aprueba el aborto en caso de violación sexual, no se entiende qué espera el Congreso para aprobar esta medida. Diariamente mujeres y niñas son violadas y se ven obligadas a ser madres, a pesar que no lo desearon. Lamentablemente la comisión de Justicia del Congreso está integrada por ultraconservadores fujimoristas y otros. Es penoso lo que viene sucediendo; estos debates también se han venido dando por las redes sociales, a la campaña Déjala Decidir le han hecho cargamontón aunque también se han incrementado las acciones de colectivos feministas para reabrir el debate. Esperemos que sea así.
¿Dónde creen que están las mayores resistencias?
RM: como ha sucediendo en las calles y en los debates en el Congreso, la mayor resistencia se centra en los grupos que defienden su posición poniendo en primer plano su religión. Se ha llegado más hablar de lo que dice un Dios que de las indignantes cifras de violaciones que se reportan año a año. Sin embargo poco a poco, y sobre todo en las calles se va hablando del tema, lo que en nuestro país ya significa un gran paso y es donde entramos todxs para poner nuestro punto de vista, a generar diálogos para poder comprender ambas partes y luchar juntxs por los derechos de mujeres y niñas por decidir sobre sus cuerpos.
En Perú, ¿cuál es la situación frente a la institución médica?
M: Sí existe como señalamos el aborto terapéutico, pero está ligado a características específicas, como un manual de condiciones que se debe cumplir, una guía, que si no se cumple una junta médica debe decidir si lo practican o no. Y claro para esto la Iglesia Católica que mediante el cardenal Cipriani dijo y sigue diciendo que es una guía de la muerte. Ellos vieron esta medida como una acción de obligación de otras organizaciones foráneas al Perú, una acción de presión según él, pues esa guía sí está aprobada. Es muy sencillo entender que aquí estamos sumamente gobernados por la Iglesia Católica, no es un Estado Laico, y en el tema del aborto así sea en casos de violación o terapéutico se ha encendido una gran polémica, a pesar que la realidad es otra, se intenta dejar de lado el derecho a decidir bajo argumentos totalmente conservadores y muy sensacionalistas, pues se dice que solo se quiere el aborto pero eso es falso ya que en sí se intenta apostar por una buena educación sexual, ambos van de la mano, esperemos que pronto se llegue a una solución y se pueda cambiar la historia a través de leyes que garanticen la decisión sobre nuestros cuerpos.
La campaña social Déjala decidir busca unir esfuerzos para acompañar la lucha por la despenalización del aborto en casos de violación sexual en Perú. Nace como una iniciativa de la Articulación Feminista e intervienen espacios públicos y las redes sociales para cambiar las leyes que vulneran los derechos de las mujeres a decidir. Facebook: Déjala decidir. |
Dossier Completo:
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