Por Revista Furias
“Nunca antes una sociedad había exigido tantas pruebas de sumisión a las normas estéticas, tantas modificaciones corporales para feminizar un cuerpo”.
Teoría King Kong, Virginie Despentes
Históricamente nuestros gustos, modas, deseos, formas de vida, fueron mutando a nuevos parámetros que se vuelven hegemónicos en determinado momento. Es así como un cuerpo voluminoso era considerado bello en el siglo pasado y actualmente los parámetros de belleza hegemónicos difunden y celebran un cuerpo rozando lo esquelético, lo anoréxico, olvidando la belleza de las curvas.
Aquellos cuerpos que no entran en los parámetros son discriminados, no sólo visual y verbalmente, sino también del mercado, las marcas líderes no realizan talles extra large. En la televisión, el cine, la música, la publicidad raramente se ven cuerpos XL, son excluidos del consumo masivo, son cuerpos invisibilizados. Y si raramente aparecen, es dentro de una determinada “anormalidad” o aquello que no se debe llegar a ser; así es como se refuerza un determinado estereotipo corporal respecto del gordx como aquel irresponsable, desmedide, enferme.
Discriminamos todo el tiempo, a les gordes, a les negres, a les pobres… generamos barreras entre nosotres que nos ayuden a identificarnos con tal o cual, no entendiendo la diversidad sino cuestionándola.
El cuerpo gordo es lo no sano, lo que tiene que tender a bajar para ser saludable. La justificación es médica, se apela al conocimiento médico para ponerlo como el límite patologizante de la diferencia.
El discurso que circula es que lo saludable por lo tanto igual a bello es un cuerpo deportivo sinónimo de flace. Dentro de esa corporalidad dominante quedan un sin fin de personas que no encajan en esos cánones culturales y sociales impuestos.
Ser mujer, ser gorda -¡y ni hablar si le sumamos ser negra, de clase baja, trans…!- en estos tiempos configura un campo de discriminaciones que van desde las más mínimas atrocidades hasta las menos imaginables. Porque se ve esos cuerpos fuera de lo normal, cuerpos que tienen que ser corregidos.
Desde estas páginas repudiamos esa concepción del cuerpo y reivindicamos el derecho a no querer encajar dentro de estas reglas actuales.
Ph: Florencia Di Tullio
Dossier Especial: Activismo Gorde
Desobediencia con nombre propio. Por Nadia Beherens
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