Género y psicoanálisis: ¿qué relación existe?

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Por Sofía Espul

Son muchas las variables que hay que tener en cuenta para aggiornar una teoría como la del psicoanálisis a estos tiempos, donde el concepto de género ya no implica lo mismo, donde algunas barreras represivas se fueron corriendo y algunas luchas se han ido ganando tanto desde lo cultural, lo legal, como desde lo simbólico.

Con el fin de abrir el debate la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires realiza cada mes un Foro de Género y Psicoanálisis, en el encuentro del mes de agosto la propuesta consistió en dialogar con las psicoanalistas feministas Mabel Burin y Nora Levinton Dolman.

A partir de esta propuesta, cabe primero preguntarse por qué se plantea esta relación, ¿puede relacionarse el psicoanálisis con el género? Si entendemos la cuestión de género como algo transversal que incide en todos los ámbitos de nuestra vida social, como individuos que conviven en una sociedad cuyo paradigma es el binarismo varón/mujer y al psicoanálisis como una de las teorías que intenta analizar nuestra construcción como sujetos dentro de esa misma sociedad, sí podemos decir que género y psicoanálisis, a priori, ya se relacionan. No sólo no son excluyentes, sino que producen incidencias mutuas. En esas incidencias es en las que se detecta el problema, cuando una teoría como la del psicoanálisis se intenta aplicar para entender la psiquis femenina.

La psicoanalista Mabel Burin, autora de “La crisis del Patriarcado”, refiere que la necesidad de introducir genealogías y realizar replanteos en la teoría psicoanalítica se reveló principalmente a partir de los años 80´ cuando las mujeres comenzaron a manifestar estados depresivos y se empieza a ver que no basta una teoría como la freudiana para entender qué produce esos estados. Comienza a hablarse sobre la idea de salir de los “bio cuerpos”: lo físico no asegura nada en relación a ser varón o ser mujer, este es un reproche que se le hace al psicoanálisis porque confirma el binarismo dando por natural concepciones culturales; en la actualidad hay una crisis que cuestiona los estereotipos de género.

Nora Dolman, autora del libro “El superyo femenino”, da cuenta de la crisis que está atravesando el concepto de género: “inicialmente fue útil pero se convirtió en un término muy marketinero, lo que provocó que sufra un vaciamiento en su contenido. En la actualidad se está redefiniendo el tema de los cuerpos sexuales, por eso aún no existe una definición que pueda usarse en diferentes campos”. Ambas coincidieron en que aún hoy lo más determinante al hablar de género es la relación implícita de poder que se establece entre varones y mujeres.

De esta manera, concibieron una distinción fundamental que vale la pena tener en cuenta a la hora de abordar el tema: tanto el psicoanálisis como el feminismo pretenden comprender las diferencias sexuales pero partiendo de distintos puntos: el psicoanálisis intenta comprenderlas desde la construcción del inconsciente a partir de la represión, en cambio el feminismo piensa las diferencias sexuales desde lo político, desde las relaciones de poder impuestas por una cultura que respalda el binarismo varón/mujer.

La realidad no es la misma, por lo tanto la sociedad ya no es la misma, el desafío está en no quedarse en viejas recetas y acompañar estos nuevos tiempos con nuevas perspectivas de análisis y abordaje.

Imagen: Paula Saldaqui

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