En algún lugar sobre el arcoíris

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Entrevista a Camila Sosa Villada

Por Anahí Más

Con mis recuerdos

He encendido el fuego,

Mis penas, mis placeres…

¡Ya no los necesito!

Non je ne regrette rien, Edith Piaf

Camila ha impactado con sus interpretaciones en teatro y en cine, como en el film Mía y en la televisión pública con La Viuda de Rafael, con su hermosa voz en su participación en Historias Clínicas sobre Carlos Jauregui, en Tumberos, y actualmente en La Celebración por Telefé. Actriz, cantante y militante cordobesa. Ella nunca soñó con esta realidad por la cual tanto luchó, con la Ley de Identidad de Género que le permitió tener hoy su DNI y que le permitió que “las travestis tengamos alma y seamos parte de este mundo. No sólo ser las prostitutas que atendíamos a los esposos de la sociedad a escondidas y por muy poco dinero”. Tampoco imaginó, mientras crecía y transitaba caminos de mucha oscuridad, que iba a disfrutar del “respeto y la admiración de mucha gente, algo a la vieja usanza que no muchas actrices se dan el lujo de tener.”

¿Quién es Camila Sosa Villada?

Camila es una travesti de 32 años que tuvo la vida que tenía que tener, los padres que tenía que tener, el pasado que tenía que tener, y que aprendió que de esa escritura que se hace de nuestra vida -tan azarosa- que va escribiéndose a medida que respiramos, se extrae el destino.

¿Cómo fue tu camino a la actuación? ¿Qué placeres y frustraciones atravesaste en este tiempo?

Empecé haciendo talleres en Mina Clavero, Córdoba, para adolescentes, después talleres en la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba, hasta que me animé y me crucé al Departamento de teatro de Filosofía y Humanidades donde encontré un mundo que era para mí. En ese espacio ser travesti era una ventaja, y me sentía aceptada por primera vez por lo que estaba debajo de mi apariencia o mi marca de Caín. Desde el cursillo se me abrió el mundo de la tolerancia por parte de los profes, los ayudantes… fue encontrar uno de los tantos lugares de mi mundo.

El placer y la frustración son casi dialécticos en el teatro. Y es también un coqueteo constante entre la satisfacción y la derrota, juzgarse y adorarse, odiarse y ser autoindulgente. Por eso es que los actores somos incogibles.

¿Qué papel juega la música?

Lo es todo y esto me emociona. En mi casa no soporto el silencio, siempre estoy o cantando o escuchando música o las dos cosas al mismo tiempo. Es como una pared de contención, a qué no sé, pero si está sé que estoy atada a la vida.

¿Qué criticarías de la TV actual como constructora de estereotipos, imposición de roles y el manejo frente al mundo trans?

Lo mismo que critico de la sociedad: la pelotudez y la vagancia. Las pocas ganas de ponerse a pensar que el otro es un ser humano.

Tenes tu DNI, ¿qué significó a título personal la Ley de Identidad de Género?

No puedo pensarme como un individuo en ese caso, es algo ecuménico, es algo que nos enaltece como sociedad tener una ley así. Es como muchas leyes que nos faltan y que nos merecemos, como la ley de muerte digna, el aborto legal, la despenalización del consumo de drogas. Todas son leyes que a la larga terminan por modificar el pensamiento que se tiene acerca del mundo.

¿Qué importancia le das al cuerpo y a lo estético?

Le doy más importancia a la salud. Creo en la belleza de lo sano. De lo armónico. Y hago deporte porque tengo que ocupar mi tiempo cuando no estoy actuando.

Fuiste protagonista de la película Mía y de la Viuda de Rafael, y ahora tu participación activa en La Celebración, ¿fantaseaste alguna vez con este presente?

Nunca. Siempre pensé que iba a terminar tirada en una zanja como me dijo mi papá alguna vez. Y muchas veces pasó raspando ese destino en mis épocas de prostituta… pero más que el protagonizar, que el salir en la tele, nunca soñé con el respeto y la admiración de mucha gente, algo a la vieja usanza que no muchas actrices se dan el lujo de tenerlo. Recibir flores en el camarín, regalos, invitaciones, declaraciones de amor, despertar pasiones, tener seguidores, eso… nunca me imaginé eso.

¿Qué importancia le das a que este tipo de producciones que empiezan a despertar el interés del público? ¿A qué crees que se deben estos cambios sociales?

A una cosa muy simple: la aplicación de leyes inclusivas. Leyes que costaron sangre y lágrimas, y que hoy hacen que las travestis tengamos alma y seamos parte de este mundo. No sólo ser las prostitutas que atendíamos a los esposos de la sociedad a escondidas y por muy poco dinero.

¿Qué te falta por hacer en tu vida?

Pasarme un mes con un vaso de caipirinha que nunca se acaba en la mano, mirando el mar del norte de Brasil… tal vez, adoptar un hijo… tal vez… y pagarle unas buenas vacaciones a mis viejos.

En algún lugar sobre el arcoiris -Somewhere Over The Rainbow- es la canción que Camila entona en el final del capítulo de Historia Clínica “Carlos Jauregui: El mismo amor, los mismos derechos”. Ese arcoiris que simboliza la diversidad que tanto defendió, que no fue fácil de recorrer pero que hoy le está dando placeres que algunos se atrevió a soñar y otros que nunca imaginó. 

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