Por Revista Furias
“… etiquetar a alguien como varón o mujer es una decisión social. El conocimiento científico puede asistirnos en esta decisión, pero sólo nuestra concepción del género, y no la ciencia, puede definir nuestro sexo.”
Anne Fausto-Sterling
Cuando Revista Furias habla de género siempre se refiere a él como una construcción social dentro de un discurso cultural hegemónico basado en estructuras binarias que funciona dentro de un sistema heterocapitalista que lo construye como tal y que, por lo tanto, no es determinante.
También se puede entender al género como “la vivencia interna e individual tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales”, como clama la Ley de Identidad de Género.
Pero nunca nos referimos a género como sinónimo de mujer. Con la reciente Ley de Identidad parece innecesario tener que aclarar estas premisas que, para nuestro colectivo, se caen de maduras, pero nos hemos visto ante situaciones, debates y discusiones donde el género aparece equiparado sólo a lo femenino y quedan afuera todo lo que no se adecua a los parámetros de la heterosexualidad obligatoria.
El error es muy normal y responde no sólo a una apropiación del término género por parte de un sector, sino también a una posición ideológica y política que, por lo tanto, puede llegar a ser peligrosa. Cuando leemos la frase “A la violencia de género le decimos basta”, nosotrxs entendemos que ahí existe un arcoiris de sexualidades que pueden llegar a sufrir algún tipo de violencia. Sabemos que la Ley N° 26.485 solamente habla de proteger a las mujeres y no a todxs lxs que sufren agravios, siendo vulneradxs, violadxs, excluidxs, etc. Como la ley incluye, así también excluye. Por todo esto no compartimos la idea de monopolizar el género.
No nos creemos nadie como para delimitarlo ni cuál su potestad. Por ello y desde estas páginas luchamos por la no violencia, por la inclusión, por la diferenciación, por lxs trans, por las travas, por las lesbianas, los gays, lxs queer, por lxs intersex… por la libertad de elegir que se quiere o no se quiere ser.
Imagen: Magali Sol Ribadulla
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