Educación no sexista II. Entrevista con Claudia Korol
Por Vanina Nielsen
Hablar de diversidad sexual en las instituciones educativas, desnaturalizar los mandatos y las violencias que propone el patriarcado, fueron algunos de los temas abordados por la educadora popular feminista Claudia Korol, quien dialogó con Revista Furias en su paso por el Seminario de Género y Niñez, organizado por el movimiento de mujeres Mumalá Mdp.
En Argentina se conoció la historia de una niña trans, noticia que de alguna manera sorprendió. ¿Cómo se educa desde la diversidad?
Pensar en el caso que la niña trans, como algo diferente, tiene que ver con la forma en que nos hemos educado. Una educación que históricamente se ha construido desde la heteronormatividad y que nos ha hecho pensar que sólo había dos maneras de estar, desde el punto de vista de la sexualidad y, desde el punto de vista de las opciones sexuales en el mundo, a no ver, no reconocer e invisibilizar otras posibilidades, no sólo en cuanto a la búsqueda de relación, sino a la propia percepción de los cuerpos. De hecho todavía hoy se practica de manera sistemática la normativización médica de los cuerpos que no se ajustan a lo que se cree que es “natural”, digo entre comillas porque si alguien hace diferentes combinaciones en su sexualidad, por qué eso no es natural. También la idea de dos sexos solamente y dos opciones sexuales únicas que tienen que ver con la norma heterosexual, está construida desde una historia y una cultura y una forma de mirar al mundo. Creo que el cambio, cuando hablamos de educar desde la diversidad, es poder saber que hay una construcción social en el género pero también en los cuerpos. En la forma en que nos vemos, en que decimos: es nena o es varón tiene que ver con una historia y una manera de pensar al mundo que es muy binaria y tiene que verse de manera crítica porque ha llevado a la discriminación de quienes no se ajustan a esa norma, una norma que fue construida socialmente, culturalmente.
Pensando en las instituciones educativas, en las madres y los padres ¿Cómo hacer para no discriminar a ese niño o niña que se considera “diferente”?
Justamente para no discriminar y dialogar con esos cuerpos y vidas diferentes, es poder aceptar en principio que esa mirada del mundo tiene que ver con una construcción social y que por suerte la vida es mucho más rica, mucho más diversa que lo que se nos ha presentado. Tiene que ver con la no discriminación, así como se discrimina un cuerpo trans, también se discrimina a personas de origen indígena, de origen negra, en países que además indígenas y negros han hecho la historia fundante de estas tierras y que la discriminación racial, colonial ha llevado a sucesivos genocidios. Y es algo que hoy aparentemente bajo formas “más civilizadas” se sigue reproduciendo. La xenofobia es una manera de colonialismo y racismo. Entonces también pensamos desde ese lugar, no sólo se discrimina a un cuerpo que no se ajusta a lo que creemos que es la norma, sino que se discrimina a todo lo que de alguna manera cuestiona ese patrón hegemónico que se asocia al poder, y que se construye alrededor de un hombre blanco, burgués, heterosexual, con una cultura occidental, frente al cual se subordina también el cuerpo de las mujeres, porque también hay discriminación de género, y por supuesto todo lo que sea disidencia sexual, pero también todo lo que son diversidades culturales y de otros pueblos.
¿Por qué cuesta tanto salir de los mandatos patriarcales?
Tiene que ver con siglos de construcción cultural, de normativización, de considerar como natural una imposición cultural hegemónica. Y si pensamos en el patriarcado en este continente, en nuestra América, tiene que ver con que no se impuso de cualquier manera, se impuso a través de sucesivos genocidios y la familia patriarcal, con su lógica de poder, que es una lógica muy ligada a la propiedad. Lo legitimó en gran medida la Iglesia Católica y otras iglesias que llegaron. Entonces se asocia también con nuestra fe, con nuestra cultura, nuestras creencias, maneras de sentir, que asociamos con el bien, con la moral, no es sólo una cuestión racional. Compromete toda la afectividad. Entonces cuestionarla, es cuestionar creencias. Yo creo que cuestionar las creencias es mucho más difícil que cuestionar las razones. No digo que hay que renunciar a la fe o a las creencias que cada cual tiene, pero sí creo que hay que pensar críticamente qué idea del mundo nos hemos hecho. Más allá de lo que cada cual pueda sentir o creer en cuanto a la religiosidad también saber que es una construcción cultural y que esa construcción cultural ha servido desde el poder para legitimar opresiones.









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