Por Nadia Beherens
Una línea de tiempo. Tres años claves. Tres ciudades.
Año 2003, Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Rosario. Las trabajadoras nucleadas en Ammar (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina) realizan su taller coordinadas por Sandra Cabrera, quien residía en esa ciudad. Los temas de su propia agenda fueron: Discriminación y violencia policial e institucional, organización sindical, cuidado de la salud y prevención de las enfermedades de transmisión sexual, familia y maternidad. Meses después, en enero de 2004 se comete el femicidio aún impune de Sandra Cabrera, una “negra polenta”, como la describen algunas de sus compañeras. Sandra había denunciado la complicidad de la policía rosarina con el crimen organizado para tratar y explotar niñas sexualmente en las cercanías de la Terminal de Ómnibus. Su crimen fue una estocada certera, pero el órgano y el rizoma creció y se fortaleció.
Es el año 2014, las trabajadoras sexuales coordinadas por la Secretaria Nacional Georgina Orellano en Ammar, deciden ir al ENM en Salta. No hay un taller para ellas, por lo que deciden canalizar sus demandas en el taller “Mujer y trabajo”, donde logran comprender que sus problemáticas son las que atraviesan muchas otras trabajadoras por el solo hecho de ser mujeres: precarización, explotación, la no contemplación de sus derechos.
En 2015 en Mar del Plata, a pesar de que el territorio para hablar de las propias demandas se muestra hostil para las trabajadoras sexuales, deciden participar en el taller “Mujeres en situación de prostitución”. Estos espacios poco hospitalarios, impedían que ellas se hagan presentes en encuentros anteriores. Se hace evidente la falta de empatía, cuidado, respeto y contención del entorno para que un asunto tan estigmatizado como la prostitución tenga su justo espacio. Es gran parte del feminismo dogmático quien dirige sus matrices de resentimiento y expiación de culpas hacia una de las partes más débiles en su interior.
Es en ese taller que Ammar logra proponer a modo de conclusión, crear uno nuevo llamado “Mujer y Trabajo Sexual” para el siguiente año. En mayo de 2016, la Comisión organizadora del ENM lo aprueba y lo incorpora. Rosario una vez más, la ciudad de Sandra, será el destino.
Aquí termina esta línea de tiempo de sucesos históricos que preceden al día jueves 29 de septiembre, donde se realizó el pre-encuentro en la sede de Ammar en la Ciudad de Buenos Aires. Dentro de una semana, las trabajadoras estarán viajando al ENM. Cuarenta cuerpas llevará el micro que saldrá de aquí, acompañando a las voces y las experiencias. Para pagar el viaje hizo falta organizar dos fiestas y una rifa. Se espera que al menos el triple de mujeres y trans procedentes de otras ciudades del país participen del taller.
Los ítems principales de la agenda del taller son: ¿trabajo sexual o prostitución?, criminalización, victimización y estigmatización. Enfrentar y superar la violencia institucional. Vigencia de los artículos contravencionales, allanamientos, abusos. Políticas antitrata y su impacto. Cómo evitar el proxenetismo y la explotación a través de la organización, cooperación y autonomía. Precarización. Jubilación. Seguridad social. Asesoramiento médico, asistencial y jurídico. Cuidado del cuerpo, salud psicofísica y sexual, anticoncepción, prevención de enfermedades de transmisión sexual, adicciones. Pareja, maternidad y familia. Acceso a la vivienda. Adultas mayores. Proyectos de ley de regularización. Articulación con movimientos sociales y feminismos. Experiencias internacionales. Agenda política.
Dentro de los temas en el pre-encuentro se establecieron los cronogramas generales y de grupo, se habló de la finalidad de la participación en el ENM, de las experiencias anteriores, de lo que se espera, del hacer foco en las problemáticas propias. Se informó sobre la actividad cultural “Sandra vive, su lucha sigue” que se realizará el sábado 8 después de los talleres y consistirá en la proyección del documental Sexo, dignidad y muerte, y en el diálogo que se conformará en un panel.
Al finalizar este pre-encuentro hablamos con Marcela y Micaela, trabajadoras del barrio de Constitución que nos contaron sus expectativas, siendo la primera vez que van a un ENM. Así como son, compañeras de laburo, cuando habla una, complementa a la otra: “Vamos por nuestra causa, porque las que trabajamos somos muy vulneradas, y queremos saber si podemos hacer algo por nuestros derechos. Estamos muy contentas porque tenemos nuestro lugar y vamos a luchar por ese lugar. Pienso que va a ser bastante fuerte, y no de nuestro lado. Nosotras vamos a ir al diálogo, pero sé que nos vamos a encontrar con la otra parte que no quiere dialogar, que sólo quiere el escrache. Vamos a ir a poner el cuerpo pero sin violentarnos, aunque nos quieran poner en ese lugar. Esperamos encontrarnos con compañeras de otras provincias, intercambiar nuestras opiniones, ver como piensan ellas también, si coinciden con lo que pienso y con mis expectativas. La situación más urgente que nosotras vivimos como trabajadoras sexuales en Constitución, es la de las chicas trans, que son muchas de mis amigas, que son muy maltratadas. Si no tienen plata para pagar la ‘prote’ de la policía, las llevan presas, les meten drogas, las revientan a palos adentro de la comisaría, o les liberan la zona y les mandan pibes que las roban. Esto que vivimos hoy es una previa de lo que va a ser. Entre nosotras estamos bien, hay que llevar la misma motivación e ir a concientizar.”
Este 8, 9 y 10 de octubre, las trabajadoras sexuales conformarán el taller número 38 en este ENM. Tantas veces en las marchas se invocó su nombre, se lo escribió en remeras, parches, en el cuerpo desnudo. Tantas veces se habló por ellas. Nadie se preguntaba dónde y porqué no estaban. Quienes viven ese nombre, las putas, escribirán esta historia de ahora en más.
No entiendo por qué dice que esperan al triple de “mujeres Y trans”