Cristian Prieto y su libro Fichados
Por Natalia Canova
“No queremos que nos persigan, ni que nos aprendan, ni que nos discriminen, ni que nos maten, ni que nos curen, ni que nos analicen, ni que nos expliquen, ni que nos toleren, ni que nos comprendan: lo que queremos es que nos deseen”. Néstor Perlonguer
Hace ya unos años que nuestras consignas irrumpieron en las marchas del 24 de marzo: escribimos 200 compañerxs LGBTI+ PRESENTES en nuestros carteles y panfletos, grafiteamos La memoria no es un privilegio heterosexual, vamos a las reuniones organizativas previas y exigimos al menos aparecer en un párrafo. Se trata de visibilizar que la eliminación sistemática por parte del terrorismo de Estado de los setenta no apuntó sólo a la disidencia ideológica sino también sexual. Se trata de formar una subjetividad que reconozca una memoria no heterocentrada, de recuperar nuestra historia que tantas veces nos quisieron destruir, muchas veces para decir desde discursos conservadores y falseados que nuestras identidades son en realidad una degeneración de época o un entretenimiento burgués. ¿Para qué? Para no dejarnos articular en un pasado que nos pertenezca y nos sirva de impulso para seguir luchando.
Necesitamos enunciarnos en las marchas pero también necesitamos nuestra literatura. Tenemos archivos del Frente de Liberación Homosexual, leemos a la Perlongher, a Puig, pero queremos también autores contemporáneos que nos hagan sentir que podemos encontrarnos más que con las mismas historias heterosexuales de siempre.
Cristian Prieto trabaja en la Comisión Provincial de la Memoria en La Plata. Allí es donde empezó a investigar sobre casos de persecución a las identidades sexuales no hegemónicas durante la dictadura, accediendo a los archivos del DIPBA (División de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires). Se interesó en ciertos casos de maricas que, por plantear complejidades interesantes de ser analizadas, decidió incluir en su libro Fichados. Ejemplo de esta complejidad es el caso de una de las historias en la cual un milico se engancha con un subversivo y ahí aparecen las contradicciones, el deseo que traspasa la ideología, el negociar para no ser un desaparecido más.
Mezcla de realidad y de ficción, este libro presenta tres historias que se sitúan en ese período negro de nuestra historia contemporánea. Pero también es interesante ver que hay una cuarta historia, la primera en el orden del libro, en que Cristian Prieto se hace carne de las persecuciones al colectivo LGBTI+. Y es que eso también es parte de lo que se viene denunciando en los documentos de las marchas por Memoria, Verdad y Justicia: los métodos de la dictadura aún siguen vigente. Cristian traza, entonces, una biografía (¿ficticia o real? No importa, los límites se confunden) en la cual él es sujeto de persecución política por su identidad marica. Desde su paso por las instituciones eclesiásticas, demasiado crítico para lo que estas agrupaciones pueden soportar, hasta el mismo jardín de infantes que ya desde temprana edad va estigmatizando aquellas identidades por fuera de la heteronorma.
La escritura se presenta atravesada todo el tiempo por el deseo, porque el colectivo LGBTI+ lucha pero también desea. Cristian, periodista y militante, se muestra en su autobiografía deseando a monaguillos y al mismísimo Jesús semidesnudo de los cuadros de la iglesia. En el segundo relato un profesor de Bellas Artes deseando a un alumno pero siempre con la autocensura que una época opresiva exige. El oficial del tercer relato encantado por el subversivo equilibrando en “esa línea tan delgada entre la moral y las ganas de llegar”. Un montonero (con esa construcción identitaria ultramasculinizada del militante armado) con quien tiene encuentros amorosos la Rami en el cuarto relato. El deseo más allá de la ideología y de la moral. El deseo indomable de quienes se sitúan en los márgenes.
Una escritura que mezcla esos deseos, una forma cursi al estilo Puig, con el hostil lenguaje de los archivos de la dictadura. Un péndulo entre lo que queremos y lo que odiamos. Un equilibrio en clave de esa frase tan difícil para tantos militantes “endurecerse sin perder la ternura”.
El hostil archivo de cómo se persiguió (tanto milicos como vecinos representantes de la buena moral), se violentó, se violó a las maricas por momentos hace que sea necesario dejar de leer, tomar un respiro, después volver. Es esa historia que nos cuesta mirar pero que en el sentido de Agamben tenemos el deber moral de mirar, por aquellxs que ya no están (Agamben lo menciona en relación al Holocausto pero a mí me parece extrapolable a todo capítulo fascista de nuestra historia).
Quedan las ganas de leer historias no sólo de maricas sino también de travas, lesbianas, bisexuales y todo lo que no puede entrar en el binarismo de género. Pero Cristian ya lo dijo: está preparando una segunda entrega donde estas identidades también puedan cobrar visibilidad. Suponer que se empieza por aquello que se siente más cercano a la opresión de unx, pero se sigue por las opresiones colectivas. Quedan entonces las ansias por seguir leyendo, para seguir sabiéndonos parte de una comunidad y una historia más grande, como lo que Cristian dice en su prólogo: “Cuando una sale y ya no se sabe única en este mundo heteropatriarcal, las almas de las locas de la Rosa Perlongher, de la Jáuregui, de la Lohana y tantas otras nos envuelven en sus brazos y en sus tacos y ya no estamos más solas”.
FICHA TÉCNICA
Autor: Cirstian Prieto
Título: Fichados
Editorial: Pixel
Páginas: 82
Género: Crónica literaria
Año de edición: 2017
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