Deseo, palabras en el viento

Compartir

"He nacido raro, y raro viviré

rodeado de gente más rara aún

envuelto en la rareza de los diferentes

fuera de foco a propósito."

Fragmento de "Puto, Rojo, Barroco y pasional".

Por Sofía Espul

 

En FM La Tribu, el lugar donde todos los domingos hace su programa de radio “El Vahído” junto a Vida Morant y Diego Tedeschi, nos juntamos a tomar un té con Gustavo Pecoraro, para acompañar el relato post presentación de su primer libro de poemas: “Deseo, palabras en el viento”.

Gustavo es periodista y activista gay, entre algunas otras cosas que supo ser y aún es: escritor, analista político, miembro fundador de la DAG (Deportistas Argentinos Gays), miembro de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina). Multifacético, sobre todo.

 

Empezás tu libro definiéndote, ¿cómo te definís y desde qué lugar?

Yo me defino puto, rojo, barroco y pasional, puto sobre todo. Me siento mejor en la minoría, siempre me moví en las minorías, me gusta más todo lo que suene a no oficial, incluso en la construcción identitaria, para mi es una conquista, me gusta sentirme en un lugar donde pueda reivindicar la rareza. Ponerme en un lugar revulsivo, quiero reivindicarme una vieja marica gorda, me siento más cómodo no en los lugares que me asignaría la sociedad y menos en los que me asignaría la comunidad gay, por ejemplo una fiesta de osos. Reconozco que cuanto más crezco como persona, como sensibilidad, es cuando me encuentro ante algo que no manejo y aprendo, la seguridad y la certeza es una cagada. Soy un tipo con dudas, con inseguridades.

 

¿Cuándo empezaste tu militancia política?

Empecé muy chiquito, a los 17 entré al trotskismo en el Más. En el 84’ conozco a la CHA a través de una solicitada en Clarín. Ahí me hice muy amigo de Carlos Jáuregui y la política pasó a otro plano, lo más importante ahí fue la amistad y la construcción identitaria. Si bien discutíamos de política, eran otro tipo de discusiones, con la imposibilidad de lograr objetivos.

 

¿Cuál era el tipo de militancia en esa época?

En ese momento pasaba más por los derechos humanos. Luchábamos con la pandemia del sida, con lo que estaba ocurriendo con nosotros mismos. Luchábamos contra la represión policial había muchísimas racias, el aparato radical seguía manteniendo esa política. El reconocimiento tal cual está ahora, en su momento estaba muy atomizado e invisibilizado. Vengo de la época donde estabas en un boliche, venía la cana y te llevaba. La famosa resistencia pública de Carlos Jáuregui en el año 85´, fue cuando llegó la policía a Contramano y él dijo: “si se llevan a toda esta gente llévenme a mi“.

En ese contexto participaste de una de las primeras publicaciones que le dio voz a la comunidad homosexual, la Revista NX +, ¿cómo fue esa experiencia?

Estuve en la revista NX Positivo del 93´ al 97´,escribía en la sección de notas viviendo con VIH, notas de boliches, música. Hasta que empecé a escribir con un alterego “Enrico Pomodoro“, era un personaje queer, frívolo con conciencia de clase, enamorado de la brujita Verón. Me permitía hacer una recreación literal de lo que ocurría en el entorno de amigos, el tema del sida, la militancia; es un lugar donde me relajo, sirve para bajar a tierra.

NX +, a partir del Vahido tuvo una reivindicación. Fue la primer experiencia de construcción identitaria de la comunidad, primer medio diverso.

 

Hoy en día hacés el programa de radio el Vahido, ¿cómo sentís ese espacio de comunicación?

El espacio comunicacional que sostenemos es un espacio diverso, la conductora es Vida Morant, una mujer trans, actriz. Es importante que ella sea una de las voces, en eso yo baso mi construcción, no soy yo solo. Es muy diferente ahora que se ha masificado lo “diverso”, todos tienen Secretaría de la diversidad, en todo espacio hay una lesbiana, un gay. Si bien nosotros luchamos para que nadie sea menor que nadie, las voces no son todas iguales, mi voz no es igual que la de Flavio Mendoza, ni la de un periodista gay que dice que quiere hacer notas fabulosas. El nuestro es un espacio de crítica, identitario, de recuperación de la memoria. Ha confluido ideológicamente con Fm “La Tribu”, un espacio alternativo de comunicación.

 

¿Cómo llegaste al día en que decidiste publicar “Deseo, palabras en el viento”, tu primer libro de poemas?

Este libro es parte de todo un proceso que no sé dónde va a parar, yo me expreso mucho a partir del análisis político, pero quería mostrar mis sentimientos. Tiene que ver con algo que siempre me rondó que pasa por la creatividad y el arte, el arte no es solo académico, el arte es todo. Quiero que haya más libros, quiero que Deseo sea parte de mi vida.

 

La exposición que hacés de tus sentimientos y tus historias de amor es muy fuerte, ¿cuál fue la reacción, la devolución?

Se enteraron todos a los que les dediqué los poemas, les mandé un libro a cada uno, tuve devolución de algunos; y espero esa devolución porque hay mucho amor puesto. Este libro es una exposición a corazón abierto. A mi me sale así, me gusta poder galantear a través de un poema, es muy impulsivo.

Gustavo seguirá presentado el libro en Rosario, Mendoza, Córdoba y también traspasará las fronteras yéndose a presentarlo a España, tierra en la que vivió 10 años.

Deseo, palabras en el viento“, es un libro altamente recomendable, porque habla de amor, un amor que traspasa la frontera de las diferencias de género, un amor que se siente, se percibe página a página, amor que fluye; pero eso sí, nunca tibio, nunca a medias, si hay algo que define a Pecoraro es la intensidad.

 

Presentación del libro: “Deseo, palabras en el viento”

Una tarde/noche de un frío 25 de julio, con Casa Brandon como escenario, Gustavo Pecoraro presentó su primer libro de poemas. Cómo describir el clima del lugar, casi a propósito, en contraposición al del exterior, se respiraba un ambiente cálido, el lugar estaba lleno, se sentía con vida. Esos sentimientos podían hacerse visibles, parte del microclima que allí se vivía hasta hacía posible eso, corporizar los sentimientos, en los abrazos de amigos, en las sonrisas, en los aplausos enfervorizados, como dice la canción “love is in the air”, algo así se respiraba en ese anochecer.

Para presentar este libro, Gustavo se rodeó de amigas y amigos que oficiaron de presentadores, acompañantes, algunos ex que aceptaron el desafío de presenciar “el” momento en que Gustavo abría su corazón en público y expresamente por escrito plasmaba sus historias de amor, sus declaraciones de amor.

Con Vida Morant como presentadora, una de las voces fuertes de la noche fue la de Gastón Malgieri, autor del prólogo de Deseo. Un prólogo lleno de sentimientos, que sirve de antesala a la gran manifestación de sentimientos y emociones varias que se desatan al interior del libro. “…Este libro es una toma de posición, baraja entre sus dedos la bomba incendiaria de su transcurrir, la decisión de incinerarse, de mostrarlo todo, de usar la poesía como exorcismo…”, así resume Gastón la obra de Pecoraro.

Otra voz resonante de la noche fue la de Carlos Mendes, amigo de Gustavo de la etapa de NX +, de aquellas épocas de militancia con Carlos Jáuregui. Define al Pecoraro poeta como un buscador de significados que ayuda a conducir y construir el rebaño y a su libro como un salirse de sí mismo hacia los otros.

Luego de las palabras amigas, de la sorpresa de Susy Shock poniéndole voz a uno de sus poemas, el autor fue quien tomó el micrófono. Emocionado, vibrante, agradecido, nostálgico, un mix de varias emociones fueron transmitidas por Gustavo aquella noche, “su” noche.

 

Foto: Gabriela Barolo

Commentarios de Facebook

0 comentarios

Ceres Elementos Naturales
borde gris top
Contenido relacionado
Contenido relacionado
Siendo poesía en las Islas

Siendo poesía en las Islas

Marisa es referencia en el mundo de la poesía y del hacer colectivo. Fue llegando allí desde la educación formal, pero como nosotras y tantas otras las derivas la condujeron hacia los feminismos y la degustación del Té.