La vuelta de una canción

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Por Nadia Beherens

Entrevista a Paula Maffía

Paula canta con el cuerpo y busca con su alma. Paula tiene dos bandas. Paula, compone, dibuja y vive en el barrio de La Boca. Paula es música desde los 15 años y  brinda talleres de canto. Paula encuentra lo que con su alma busca: “Si hay algo que le quiero agradecer a la humanidad entera es el boca en boca, cada vez que alguien me dice ‘me habló de vos un amigo y vine a escucharte’ me invade una bola de nieve de amor.” Paula aquí nos cuenta sobre su arte, su música  y su aprendizaje en el escenario.

¿Qué es lo que más te motiva de un proceso creativo?

Saber que este proceso me da la capacidad y posibilidad de convertir y transformar. Ya sea un sentimiento feo en uno de logro o triunfo (lograr una buena canción de un corazón roto es algo sensacional) o bien convertir algo externo y observado en algo entrañable. En este sentido, la música me permite apropiarme de lo que quiero.

¿Por qué el interés en  fusionar todo un abanico de géneros?

Fusiono géneros y disciplinas, porque el arte es un punto de vista que se puede aplicar a las relaciones humanas, a todo lo observable o percibible, a la vida entera. Estancarme en un estilo o en un ámbito sería reducir mis posibilidades y yo busco siempre expandirme.

Con Las taradas se te abrió un nuevo escenario y es uno de los grupos más renombrados en la escena emergente. ¿Porqué pensás que ocurre este fenómeno?

Es extraño, confieso, después de años de trabajar como autora, tener tanto renombre en una banda donde somos todas intérpretes y arregladoras. Me hace darme cuenta que, por lo menos en este momento de la escena actual, la gente gusta mucho de ver una banda y divertirse y no tanto de escuchar lo que un autor quiera decir. No digo con esto que el público sea cerrado, pero es evidente que la gente busca una distracción lo cual me parece genial. Creo que esto habla de que la gente se siente cansada de muchas cosas y busca en la música un consuelo inmediato. Saber que la música, mi música, tiene este efecto balsámico, es algo muy potente.

¿Cuál es la situación de tus dos bandas en la actualidad?

La Cosa Mostra está teniendo un etapa mimosa e intrusiva ahora, estamos en una búsqueda para dejar de repetirnos, ver si podemos seguir creciendo sin ahogarnos. Con Las Taradas, gracias al éxito que tenemos “sin querer”, es decir, con esfuerzo de todas nosotras las integrantes pero con buena respuesta del público, todo se hace cuesta abajo, es muy divertido.

Estás en la carrera de Antropología actualmente ¿Cómo es hacer música y academia a la vez? ¿Es una especie de desdoblamiento o es parte de ser coherente con el ser artista y su obra?

Para mí la Antropología tiene el mismo método que el arte: echar luz sobre algo, externo o interno y poder ponerlo en palabras: interpretar. Es, al igual que el arte, una disciplina ambiciosa que pretende abarcarlo todo. Esto me encanta. A diferencia de muchos artistas, me formé más en disciplinas humanísticas que en una carrera musical estricta. Prefiero ir armando una currícula según lo que voy necesitando en el momento, ya sea en la facultad o con mis estudios de música. De esta manera la carrera pasa períodos colgada y otros en los que me dedico más. Mi prioridad es que todo lo que incorporo (libros, música, películas, encuentros, estímulos de todo tipo) puedan ser vertidos en mi producción.

Cuando te posás sobre un escenario, tu cuerpo acompaña tu voz, hay una sensualidad muy presente, tu feminidad está exaltada. ¿Esto tiene que ver con un espíritu provocador? ¿Qué pensás acerca de eso?

Curtir el punkrock de adolescente ¿podríamos decir que tuvo que ver con una liberación del cuerpo?

El escenario es un lugar muy permisivo a diferencia de lo que cree la mayoría de la gente, que es un lugar donde cunde el pánico. Siempre fui muy insegura especialmente de mi cuerpo. En parte porque siempre fui muy grandota y no es fácil llevar un cuerpo que se hace notar. Tenía todos los complejos que tienen todas las nenas prepúberes y algunos me costaron mucho de quitar. Reinterpretar mi cuerpo como un lugar de poder, de seducción, convertir todo “lo que sobraba” en “voluptuosidad” fue muy liberador. El primer lugar donde sentí libertad es en el escenario porque es un lugar donde la realidad se rompe. Mucho tiempo después racionalicé que quería llevar esta desinhibición a otros ámbitos de mi vida. Lo bueno de estos lugares desestructurantes, como el escenario, es que uno tiene manera de aprender cosas muy fundamentales que a veces no llegan justamente a través del entendimiento, sino que se cuelan a través del inconsciente, de lo simbólico de la emocionalidad, como quieras llamarlo. El punk rock sin duda fue un acelerador de este proceso por ser música tan efervescente, invasiva, agitante.


::MÁS:: Paula Maffía brinda sus talleres de canto en Casa Brandon. Su banda de cabecera, La Cosa Mostra, mezcla ritmos que van desde el swing al punk, y la podés escuchar acá: http://lacosamostra.bandcamp.com/; Las Taradas, la orquestina femenina que reinterpreta composiciones de los años ‘40 y ‘50 de la que forma parte, se puede escuchar en este link: http://lastaradas.bandcamp.com/. Invitamos a curosear en el mundo Maffía en su completísimo blog: http://paulamaffia.blogspot.com.ar/


::PRÓXIMAS FECHAS:: Miércoles 17/4 a las 21hs, Paula Maffía se presenta junto a  María Ezquiaga en La Oreja Negra – (Uriarte 1271 – $30 anticipadas) //  Viernes 10/5 a las 22hs con  La Cosa Mostra en el Festipulenta, en el Zaguán Sur (Moreno 2320) // Domingo 12/5 – 21hs – Paula Maffia en el Mercadito de Arte en Ladran Sancho (Guardia Vieja 3811).

Foto: Gustavo Paredes

 

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