“Un reto fundamental debe ser ese proceso de desmachización”

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Entrevista a Norma Moreno, embajadora de Nicaragua en Argentina

Por Anahí Más

Norma Moreno comenzó el recorrido de su militancia en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a sus cortos 9 años. Una mujer de familia revolucionaria, militante feminista y doctorada en Género, fue coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los Derechos de las Mujeres en Nicaragua. Estuvo también a cargo de la Defensoría de los Derechos Humanos de la Niñez, de la Adolescencia y juventud; y actualmente es responsable de la  embajada de Nicaragua en nuestro país. Representante de uno de los países -junto a Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, entre otros- que ha avanzado en materia de derechos sociales, integración y equidad de género. “Las elecciones de 2007 se ganaron con el 37,5 % de los votos y en el 2011 ya con las mujeres organizadas ganamos con el 68%” afirma Norma, como el mayor reflejo de este crecimiento.

 

Inicios de la revolución

El FSLN se constituyó en la década del ‘60 con el objetivo de derrocar a la Dictadura de Somoza, una familia que respondía directamente a los intereses de EE.UU. y uno de los apellidos con más riquezas de todo el país. Frente a ello el FSLN nació para luchar contra las torturas, represiones y asesinatos que se intensificaron ya por el ‘64.

Esta revolución contó -y cuenta- con una gran participación de las mujeres “Había mujeres comandantas, guerrilleras, revolucionarias que a muy corta edad se fueron a la lucha contra la dictadura” comenta Norma Moreno.

Tras algunos años, el 19 de julio de 1979, triunfa la Revolución Popular Sandinista  y comienza un proceso de adquisición de derechos, “principalmente, Derechos Humanos fundamentales y conquistas que favorecían a las mujeres, la juventud, los niños y niñas, los campesinos y a los obreros”.

Desde el inicio de la revolución “se comenzó un proceso de rompimiento del sistema estructural  de las instituciones públicas, hasta ese entonces los ministros y cargos del Estado eran manejados en su mayoría por varones de entrada edad. En la primera etapa de la Revolución se impuso un Estado que promoviera la equidad de género, por eso muchas mujeres hoy manejan instituciones públicas”.

En los fatídicos años 90 de neoliberalismo, de la “pizza con champán”, en Nicaragua se producía un retroceso ya que se perdían las elecciones nacionales frente al grupo contrarrevolucionario creado, financiado y organizado desde los EE.UU. y liderado por doña Violeta Chamorro: “todos estos avances se pusieron en riesgo y se produjo un retroceso tras perder las elecciones”.

 

2007, el regreso del FSLN al poder

Cuando el Sandinismo regresa al poder, se inicia, según Norma, un cambio mucho más profundo. “Lo digo como mujer, feminista y militante del Frente Sandinista: en esta última etapa existe mucho más empeño y decisión del Comandante Daniel Ortega y su compañera Rosario Murillo, asesora del FSLN en Prensa y Comunicación, también Presidenta del Consejo de Comunicación y Ciudadanía del Poder Ciudadano y feminista, quien ha realizado un empuje mayor para las mujeres con la creación de espacios políticos territoriales, entre ellos, las comisiones de género conformadas por compañeras del Frente”.

Esta etapa regó a las instituciones públicas con mujeres líderes y en puestos de toma de decisión, como así de leyes que profundizan las políticas de equidad, como por ejemplo “la incorporación de todos los delitos sexuales y de explotación sexual en el código penal. La Ley de violencia contra las mujeres en todos los ámbitos y otras leyes no menos importantes como la Ley de municipio, que establece que en todas las candidaturas de los gobiernos locales tiene que haber 50% de mujeres y 50% de varones”. Se busca la equidad y por eso ahora se impuso que esto sea para todos los espacios del Estado como el Poder Judicial, los ministerios y en la Asamblea Nacional. “Es una política de género que rompe con todos los esquemas patriarcales y machistas. Actualmente tenemos jefa de seguridad, jefa de defensa, mujeres en cargos diplomáticos, etc.”

De manera muy clara define que “tanto el FSNL, como en todos los movimientos revolucionarios a nivel mundial, un reto fundamental debe ser ese proceso de desmachización. Se debe entender que el machismo no es revolucionario”.

 

Empoderamiento en marcha. Comisiones de género

Estas comisiones son un entretejido territorial liderado y generado por mujeres que pasaron de ser votantes o sujetas pasivas a ser sujetas políticas activas en pleno derecho. Una estructura masiva donde “muchas mujeres que militábamos en espacios mixtos” pasamos a ser protagonistas de los principales cambios y necesidades. “Comenzamos a ser “Pueblo Presidente” como dice Daniel Ortega. Son mujeres empoderadas, son sujetas políticas activas en el territorio”.

Estas mujeres enmarcadas en las comisiones de género se dedican a debatir, proponer, censar y son las que canalizan los planes y programas sociales como el programa Usura Cero de préstamos para negocios familiares.

 

La propiedad es de las mujeres

Cuando el Estado otorga una propiedad o un terreno mediante el programa “Vivienda Solidaria” se le entrega el Título de Propiedad a la mujer de la familia. Norma define esto como “muy revolucionario y uno de logros fundamentales. Cuando hay un divorcio o un caso de violencia de género la que salía de ese hogar era la mujer con los niños, una práctica frecuente de una sociedad machista y un sistema patriarcal, por ello el Instituto de la Propiedad Nicaragüense entrega todos los títulos a nombre de las jefas de familia. Se han adjudicado 152.677 títulos de propiedad” hasta el momento.

 

La Juventud Sandinista

En países donde pasó una revolución las nuevas generaciones son un tema a atender, desde el punto que no vivieron las luchas iniciales, pero sí nacieron con algunos derechos conquistados. Frente a esto, Norma enfatiza que en los últimos años en las políticas públicas de Nicaragua la prioridad fueron las mujeres y las y los jóvenes. “La juventud es nuestro relevo generacional, ya que son hijos e hijas de guerrilleros y guerrilleras. Nacieron con esa ideología.” Aunque, dice Norma, muchxs militantes tenían resistencia, actualmente la juventud está liderando. Se rompió con la cultura machista y la discriminación generacional, esa división de quienes fueron o no a la guerra. “Los jóvenes no son sujetos decorativos, son nuestro motor, nuestros y nuestras capacitadoras. Son los que van a las zonas rurales a entregar programas sociales como los planes techo” donde se evalúan el estado de la casa y son ellxs los que se encargan de entregar y colocar esas chapas. “Los jóvenes son los que nos están formando, es una escuela para nosotros”.

 

Comunidad LGTTB

Desde 2009 Nicaragua es el primer país de Latinoamérica en tener una Procuradora especializada en Diversidad Sexual. Samira Montiel, es activista lesbiana y abogada, fue nombrada con el objetivo central de defender los derechos humanos de toda la comunidad LGTTB, en un país donde hasta el 2008 la homosexualidad estaba penalizada. Este nombramiento puso en agenda política las necesidades que estuvieron al margen hasta ese entonces. Norma comenta que “en cada barrio hay una o un coordinador de la comunidad para evaluar la situaciones particulares y favorecer así la integración”.

 

Salud sexual y reproductiva de las mujeres y Aborto en Nicaragua

Un año antes que el Sandinismo volviera al poder, se aprobó una ley que avanzó en la prohibición del aborto eliminando, también, la posibilidad que existía hasta ese momento del aborto terapéutico. Actualmente es una de las leyes más restrictivas que hay en América Latina. Norma explica que “la sociedad es muy católica y cristiana” y el gobierno sandinista también es “cristiano, socialista y solidario. Esta ley se votó en conjunto de todas las fuerzas políticas, en un contexto donde el pueblo, en su mayoría, estaba en contra del aborto. Los médicos sandinistas tienen la instrucción de no dejar morir a ninguna mujer que llegue al hospital por un aborto mal practicado. La sociedad no está preparada, ya que culturalmente no se acepta el aborto, es una cultura evangélica y con raíces cristianas”, por lo tanto, “no hay que imponer a la sociedad lo que no pide”. Una reflexión que demuestra que a corto plazo no será posible revocar esa ley por otra más abierta y menos prohibitiva. “Lo importante es que actualmente se promueve la capacitación sobre Derechos de salud sexual y reproductivos”, se realizan talleres de cómo prevenir los embarazos para no llegar al aborto. Sabiendo que la prevención y la educación son el camino para minimizar los embarazos no deseados.

 

Nicaragua, un país en crecimiento y en plena apertura de derechos. Democratizando los espacios, igualando oportunidades, y en camino firme a la justicia social donde las mujeres son protagonistas, activas y están cada día un poco más empoderadas, más fuertes para imponer condiciones. Los cambios culturales son largos y difíciles, no podemos pretender que estos sean de un día para el otro, es un camino complejo la “desmachización” como Norma Moreno dice. También es una lucha permanente que los pueblos sean laicos e independientes de las moralidades cristianas, que actualmente hacen un camino muy sinuoso para llegar al aborto legal, libre y gratuito en muchos países, incluso el nuestro.

Foto: Alberto Más

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