Por Susana Salina
La Colonia Ricardo Gutiérrez es una residencia socioeducativa que funciona en la localidad de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires. Se trata de un espacio destinado a adolescentes infractores de la ley penal, que depende de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la Nación.
Carlos Impaglione, Diego Lara, Raúl López (radio), Manuel Bayon (cerámica) y Lucas Guigon (grabado y mural tincunaku), son los responsables de los distintos talleres, que como parte de una instancia planificada de inserción sociocomunitaria, acompañan a los jóvenes judicializados que asisten a la Colonia. Sus voces permiten acercarnos a una realidad, a veces un poco lejana, de cómo se puede acompañar a los adolescentes hacia la visión de que una forma de vida, fuera de la delincuencia, es posible.
La génesis de la Colonia
En Historias de Irregularidades y abandono, la autora Diana Rossi hace referencia a cómo surgió la modalidad de las Colonias como lugar para chicos judicializados. Con la ley 10.903, por primera vez se incorporaba el concepto de “protección integral del menor”. En su momento, el entonces senador J.A. Roca, único que interviniera en la sesión de la Cámara de Senadores que trató la ley, resaltaba el objeto perseguido por el Proyecto Agote (luego ley 10.903): “corregir los males que dimanan de la infancia, y de la infancia criminal, en todo el territorio de la Nación y, especialmente, en el de la Capital Federal.” Algunos hechos puntuales –la huelga de inquilinos de 1907 y los sucesos de 1919 en la fábrica de Pedro Vasena– favorecieron el tratamiento y aprobación de su proyecto legislativo. Por aquella época, los defensores de menores estaban encargados del destino de los niños y niñas calificados de vagos o delincuentes. La cárcel compartida con los adultos era el derrotero habitual, hasta que se les encontraba colocación en alguna familia. «En 1897 fueron colocadas por órdenes judiciales 767 jóvenes mujeres junto a criminales considerados culpables”, detalla la autora.
Las colonias-escuelas y las colonias-reformatorios ubicadas cerca de las ciudades o en pleno campo serán el tipo preferido de estas casas de prevención y reforma de los menores.
La colonia Marcos Paz, que devendrá a posteriori instituto «Gutiérrez», resume en sus características las del modelo previsto en la legislación. Si bien ya existían los institutos correccionales cuando se creó en 1904, se adoptó para él el modelo de colonia agrícola tan difundido durante el siglo anterior en Estados Unidos.
El predio en el que se situó la Colonia había pertenecido al general Francisco Bosch, cuya viuda, Laura Sáenz Valiente, vendió al ministerio de Menores. El decreto que aprueba la compra en noviembre de 1903 dispone en su art. 1º: «que la propiedad de que se trata reúne las condiciones necesarias para implantar en ella un instituto destinado a la instrucción práctica de la ganadería, agricultura y de la industria, en el cual puedan instruirse los menores que por falta de padre y de hogar o por sus malas inclinaciones necesitan de la protección del Gobierno o de una dirección especial que les inculque hábitos de trabajo y corrija su deficiencia…»
Voces en Vuelo
Mediante el programa “Voces en Vuelo” se le da vida al taller de radio transmitido desde la sala del primer piso de uno de los antiguos edificios de la Residencia, que lleva el nombre de “Enrique Sous” en homenaje a un ex interno de la Colonia, detenido-desaparecido el 17 de junio de 1977.
El periodista Carlos Impaglione es uno de los referentes del taller que le da Vuelo al programa. Pero Impaglione no está solo, en el colectivo de “Voces” también vuelan Diego Lara, Raúl López y todos los jóvenes que se suman a “esta gran locura”, tal como define Carlos, a la radio de la Colonia.“Trabajo en este predio hace 15 años, aproximadamente. Hace 3 comenzamos a elaborar el proyecto de la radio con Raúl, que se especializa en toda la parte técnica, luego se sumó Diego, en la coordinación del taller. Gracias al impulso de nuestro director Ignacio González, que confió en nosotros, y nos convocó, y también al esfuerzo de muchos compañeros; lo que empezó siendo un sueño, hoy es una maravillosa realidad. Fundamentalmente, siento mucha gratitud hacia los pibes que han pasado por el taller, ya que con su granito de arena crearon la gran posibilidad de contar con un medio de comunicación en la Colonia, siendo la primera vez que la Residencia cuenta con una radio propia. El taller me llena de satisfacción, sobre todo porque los pibes son una esponja a la hora de absorber conocimiento, más aún cuando se les brinda una posibilidad de que tengan un espacio donde puedan volcar sus potencialidades, ellos todo lo aprehenden y con ello demuestran las condiciones que tienen.
La idea del taller comenzó como un juego. Un buen día, con Franco, unos de los chicos que estaba atravesando por un proceso depresivo, se nos ocurrió registrar entrevistas con un grabador de periodistas, eso era algo entretenido para él, y notamos que comenzó a cambiar de actitud. Así fue como empezamos a pensar en un programa, luego en un estudio, hasta tener nuestra propia radio. De a poco fuimos trabajando en hacerles entender, a los pibes, la importancia de un medio de comunicación, hacer uso de la palabra”, enfatiza Carlos.
Para Diego Lara la radio es un espacio donde se suman experiencias, más aún si se interactúa con chicos. “Quienes acompañamos a los jóvenes, en el proceso de aprendizaje que se da en el taller, intentamos hacerles entender que la radio también puede ser un medio de vida. Es hermoso ver que en el armado del programa empezaron a trabajar el tema de la investigación, la lectura y la expresión. Es muy alentador observar que se han conformado grupos por afinidad, en un ámbito de armonía, con compañerismo y la solidaridad. Se dan ánimo cuando se traban en la lectura o la expresión. Cuando los chicos sienten a este espacio como propio, salen cosas maravillosas”, comenta Diego.
Cerámicas
Manuel Bayon es el joven responsable del taller de cerámica. Todos los días, durante una hora, Manuel y sus chicos le dan vuelo a la creatividad. “En este lugar los adolescentes aprenden un oficio: a trabajar con el torno, moldes y todo el proceso que va desde el barro crudo, la cocción, el esmaltado y la decoración. El taller fue recuperado, todos trabajamos para rearmar este espacio, dado que estuvo cerrado cerca de 40 años y hace apenas un año, se reabrió. Es emocionante ver todo lo que se ha logrado, ya que encontramos este lugar tapado de mugre, pasto, ratas, lechuzas, pájaros muertos, de todo. Hicimos un trabajo colectivo de restauración con los chicos, recuperamos muebles, tornos, moldes, encontramos cerca de 300 piezas; todavía no terminamos de contarlas, de a poco la vamos probando. Recibimos donaciones y también fabricamos algunos moldes, por ejemplo ahora a los chicos se les ocurrió hacer una pieza del Gauchito Gil, mientras trabajamos con la imagen, a la vez con los otros compañeros se abordó el concepto de esta figura que despierta tanta devoción popular. Hicimos hincapié en que el Gauchito no es el santo del choreo, sino todo lo contrario, se trató de un personaje que luchó combativamente contra las injusticias que los grandes poderes propinaba al pueblo. En base a sus inquietudes, dedicamos unos días al trabajo para que ellos: se queden con lo hecho, y otros días destinados en hacer cosas para la Colonia: platos, armando de la vajilla. A medida que vamos reciclando los moldes, surgen cosas nuevas”, dice Manuel.
Taller de Plástica
Lucas Guigon es otro joven que está al frente de los trabajos de pintura, dibujo y murales. “Compartir con los chicos este espacio de arte es todo un desafío para mí, porque si bien ellos ponen toda su creatividad, a veces no les gusta equivocarse, entonces hay que trabajar para que no se frustren y pierdan el entusiasmo. Este es un lugar donde trato de superarme, junto a ellos, día a día. El taller se da en módulos de una hora, con grupos reducidos, para atender a sus demandas, por eso se trata de que sea algo más bien personalizado. Una vez concluido cada trabajo, lo que ellos hacen, lo llevan de regalo a sus casas, o para algún amigo. Además de la Colonia, hacemos actividades externas, por ejemplo murales para el Municipio”, concluye Lucas.
El testimonio de los chicos
Jesus, Ezequiel y Alberto, los tres con 17 años de edad, forman parte de la población de jóvenes que transitan la Colonia por causas penales. Ellos describen sucintamente cómo es su paso por la Residencia.
“Pasé por este lugar, dos veces ya. La mayoría de los chicos estamos acá para hacer las cosas bien, no mandarnos más macanas, tratar de ir a la escuela, estar bien con uno mismo. Las anteriores veces que estuve, nunca me fugué porque este lugar me gusta. Falta poco para que cumpla los 18, y tengo que pensar las cosas mejor, porque ya con esa edad, todo cambia”, explica Jesús.
Ezequiel, que está al lado, cuenta: “Estoy acá porque lo decidió un juez y porque ya no puedo estar haciendo las cosas que más quería, que era hacer plata fácil y tener siempre dinero en mi bolsillo. Me daba todos los gustos, me iba donde yo quería, podía comprar la ropa que me gustaba. Todo eso se acaba cuando un buen momento pones freno de mano, porque ya no podes seguir así, y la vida que te dabas tiene que cambiar, porque después de los 18, si seguís con todo eso, o terminas abajo enterrado, o terminas dentro de un penal luchando por tu vida, y eso no da. Haciendo las cosas mal podes tener todo lo que querés, pero no podes caminar bien por las calles porque la policía ya te conoce, y la gente también está marcado. Uno se termina dando cuenta que se puede buscar otro camino: tuviste una re-vida, hiciste una re-joda, pero ya fue, ahora tengo que hacer que me alcance con lo poco que tengo, aunque no tenga todo lo que quisiera. Tengo que empezar a cambiar de a poco, a sacrificarme, a luchar por lo que yo quiero. De a poco se va a dar, de a poco. La vida vale mucho, y hay que saber disfrutarla”.
Por último, Alberto agrega: “Acá nos tratan de dar un apoyo, nos hablan para que hagamos las cosas bien, para que podemos pensar qué hacer mañana, porque este lugar sirve para reflexionar, no decir las cosas, sino hacerlas, y bien. Tuve que venir a este lugar por un problemita que tuve, y no quiero volver a pasar por eso otra vez. Me gustaría, tarde o temprano, tener un laburo legal donde me sienta bien. Aunque no sea mucho, pero al menos tener algo mío, algo que sea propio, no hacer de las mías, estar tranquilo, caminar tranquilo, que mi familia esté bien, ser un buen ejemplo para mis hermanos, que mi vieja no se tenga que andar preocupando, no esté triste. Cuando uno hace las cosas mal, lo sabe, pero no lo piensa, actúa nomás, porque cree que tener algo, como buena ropa, es lo mejor. Sin embargo, lo que importa es la actitud, cómo es la persona. Conseguir las cosas por uno mismo, no es fácil, cuesta tiempo. Los cambios se hacen de a poco, pero al menos así uno sabe que lo se consiguió es de uno. Por eso, está bueno que cuando uno entra acá, pueda pensar bien todo, en si las cosas no van a cambiar de golpe, sino poco a poco, y eso sería un gran paso, aunque no parezca. Cambiar es un paso muy difícil, digamos es un paso que se va a complicar, pero es un paso que hay que dar porque además hace bien a nuestra familia, porque tenerla es muy importante. Yo tengo a mi mamá y a mis hermanos, y eso es lo mejor; así que por ellos voy a tratar de salir, no hacer algo malo, nada de eso, conseguir un laburo, seguir con los instrumentos: toco la viola y la flauta traversa. Me gustaría terminar los estudios, tarde o temprano quiero ser profesor”, concluye.









es lamentable que no se cuente la verdadera historia de este reformatorio que en realidad era deformatorio ,las casas se dividían por edades con nombres ejemplo sarmiento,san martín ,tenia 90 hetairas,y había muy malos tratos de los celadores , hacia los internados ,me acuerdo que en los veranos nos hacían cortar el pasto con las manos de sol a sol y a la noche algunos no podíamos dormir de tantas quemaduras que teníamos en el cuerpo .y podría contar mucho mas ,los que se escapaban no podian llegar a la ruta por que se morian en el campo,pero a nadie nunca le interesaba y todo seguia al otro dia ,los celadores eran muy violentos y continuamente te enseñaban a ser mas violento ,tenian una pileta para todos asi que imaginen todas las cosas que pasaban en esa pileta ,a mi me llevaron por que donde estaba en un instituto de discapacitados donde estaba terminando mis estudios cerraron y como no tenia familiar me cargaron en una combi yo estaba en silla de ruedas ,y me dejaron en ese lugar tan terrible y tan injusto yo nunca ise nada solamente no tenia familia bueno me gustaria que cuente la verdadera historia de ese horrible lugar
Hola me llamo Mònica tenemos que realizar un trabajo pràctico sobre la Colonia Gutiérrez. Me podría decir en que época estuvo en la misma.
Gracias
Hola Miguel! que triste lo que contas. Me interesa saber en qué año viviste en la Colonia? saludos
DESDE LOS 12 A LOS 17 AÑOS ESTUVE EN ESTE LUGAR Y HABER ESTADO ALLÍ ME MARCO PARA TODA LA VIDA PARA BIEN Y PARA MAL. TENGO RECUERDOS EN MI MEMORIA OLFATIVA QUE ME LLEVAN A ESTE LUGAR CADA TANTO
PASE ENCERRADO EN LOS CALABOZOS DEL HOGAR ESTRADA POR BOLUDECES SEMIDESNUDO Y CASTIGADO SIENDO ASMÁTICO Y NO LES IMPORTABA TUVE DIAS FELICES QUE SALÍAMOS A CAZAR PAJARITOS O MATAR CUISES Y MIL COSAS MAS
HOY EN EL RECUERDO CREO QUE SAQUE LO MAS POSITIVO DEL LUGAR FORME UNA FAMILIA PERO SIEMPRE ..SIEMPRE DUERME EL SALVAJE QUE HAY EN MI LISTO PARA DEFENDERME… ESO ES LO QUE ME DEJO ESTE LUGAR YO NO ROBE NI LASTIME A NADIE SOLO ERA TRAVIESO Y POR ESO ME LLEVARON A ESTE LUGAR
COLONIA RICARDO GUTIÉRREZ MARCOS PAZ UN RECUERDO SIEMPRE LATENTE
Hola! en qué periodo estuviste en la Colonia?